Buena Vista Social Club

Buena Vista Social Club

No sé cuántas veces he visto esta película. Me he copiado Buena Vista Social Club en el portátil y la miro una y otra vez. Cuando acabo de verla sólo quiero volver a empezarla nuevamente, como un día perfecto con duración eterna.. Empecemos.

Me ha emocionado profundamente la historia de estos viejos músicos, recuperados por un golpe de azar del olvido y devueltos a la gloria que siempre merecieron.

Verles presentarse, desde una gran humildad, como artistas recién aparecidos en escena, recién creados para la memoria de Occidente.

Buena Vista Social Club: magistral Wim Wenders

Probablemente es la cámara, que Wim Wenders sabe mover magistralmente, con sus sinuosos recorridos y la vista tan próxima de La Habana, una ciudad abandonada por los dioses y por el hombre que se muestra desnuda y apenada, en contraste con la alegría irreducible de sus ciudadanos que le da vida y un alma heroica.

Van apareciendo sutilmente un auténtico elenco de genios: Compay Segundo, Ibrahim Ferrer, Juan de Marcos González, pieza imprescindible para entender el lío… Omara Portuondo, Pio Leyva, Barbarito Torres, Amadito Valdés, Manuel Guajiro Mirabal, Barbarito Torres y muchos más. Tremendo.

Ry viajó a Cuba unos años antes para grabar con unos músicos africanos. Pero el azar quiso que se quedasen atascados en un aeropuerto por problemas de permisos y tuvo que improvisar. Por suerte encontró un mago Juan Marcos González, que sacó de la chistera una barbaridad de genios que estaban en estado latente, sin tocar desde hacía años…

Particularmente emocionante me han resultado las palabras de Ibrahim Ferrer, hablando de su suerte antes de ser recuperado para este proyecto:

¿Te vas a morir de hambre? No. Limpio zapatos, me pongo a recoger qué sé yo, vendo carbón… Porque tengo mis hijos, tengo mi familia que mantener. A mí no me da pena decir eso.

Ibrahim Ferrer, Buena Vista Social Club

No puedo dejar de pensar que me viene a la mente un protagonista que no lo es de la película: Fidel Castro y los líderes de la revolución que dejaron la isla sumida en la más terrible pobreza.

Estos maravillosos personajes son auténticos y cuentan las cosas con gran autenticidad y sin mirar mucho sus palabras. Las declaraciones de Compay Segundo hoy serían consideradas como misógenas, muy probablemente.

Que mientras tenga sangre en el cuerpo me gustan las mujeres, porque es la vida. Una noche de romanticismo, eso no tiene precio. Y a mí no se me ha olvidado todavía con mis 90 años. Tengo 5 hijos. Pero ahora estoy luchando por tener 6.

Compay Segundo, Buena Vista Social Club

Buena Vista Social Club, la génesis.

Ry Cooder explica cómo sucedió todo. Una carambola del destino increíble que nos ha dado toneladas de felicidad a tantos fans:

¿Cómo empezó todo esto?

Mi amigo Nick Gold de World Circuit Records de Londres me llamó y me pidió que viniera a Cuba para grabar un disco con músicos campesinos cubanos y músicos de África occidental.

Parecía una buena idea que nunca se había intentado hacer.

Mi mujer y yo estuvimos en La Habana en los años 70, curioseando e intentando encontrar la música que una cinta nos dio un amigo. En la cinta tocaban músicos geniales y tenía unas canciones preciosas. Jamás había oído nada igual.

Así que cogimos un barco y vinimos aquí a investigar. Oímos a buenos músicos de la vieja escuela, pero entonces no supe qué hacer con ello, no sabía qué quería. 

Volví a casa, pero no dejé de pensar en ello. Cuando vinimos esta vez Nick nos recogió y dijo: “los africanos no vienen, están atrapados en Paris. ¿Qué hacemos?

Decidimos seguir adelante con quien hubiera disponible, así que empezamos a preguntar. Juan de Marcos nos ayudó y pronto tuvimos un cuarto lleno de gente: Compay Segundo, Eliades Ochoa, Ibrahim Ferrer, Amadito Valdez, Pío Leyva, Puntillita, Rubén, Cachao y Barbarito gores, que toca el laúd.

Resulta que él era el intérprete de mi cinta, el que me atrajo aquí en primer lugar. Era toda gente a la que llevaba años escuchando y no tenía ni idea de si estaban vivos. 

Rubén González ni siquiera tenía piano desde hacía más de 10 años. Nos dijeron que tenía artritis y no podía tocar, pero era mentira. 

Esto es un ejemplo de buena suerte. Descubrir que tantas de estas personas seguían vivas, aunque olvidadas, que se sentían felices por tocar, generosos y dispuestos a compartir sus conocimientos.

Ha sido una experiencia fantástica. Ha sido una cosa para la que me he estado preparando toda la vida. Algo muy poco frecuente. Se lo digo a Joachim: “esto solo te ocurre una vez en la vida”.

Ry Cooder

Ry Cooder

He seguido a Ry Cooder desde que hace años un arquitecto compañero de trabajo en aquél entonces me lo recomendase. Sus discos son siempre experimentales buscando sonidos nuevos en África o dónde se tercie.

Ry Cooder y Joachim Cooder. Buena Vista Social Club by Wim Wenders.
Ry Cooder y su hijo Joachim en un fotograma de la película Buena Vista Social Club. Wim Wenders 1999.

Con Buena Vista Social Club, sin duda, Ry ha conseguido crear una obra eterna, a la altura de los músicos cubanos que redescubrió.

La pasión y el amor por la música

La película, maravillosamente realizada, va presentando, entre tema y tema de diversos conciertos en Europa y en USA, a los músicos que conforman esta atípica banda. Todos ellos eminencias y algunos octagenarios.

En todas las declaraciones se aprecia la humildad y el amor por el oficio de músico. Cuando tocan en directo, ya conocidos mundialmente, se les nota el disfrute y también la profesionalidad. Una gozada ver la suerte de justicia divina que el azar les regaló.

Cuando escribo estas líneas en una fría noche de invierno, a cientos de kilómetros de mi hogar, en una habituación de hotel, pienso en cuánto daría por cambiar el ordenador por cualquier instrumento y poder tocar un par de temas con esos genios…

Buena Vista Social Club
Eliades Ochoa y Compay Segundo en Buena Vista Social Club

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